Al Señor tu Dios adorarás y a El solo servirás

Al Señor tu Dios adorarás y a El solo servirás. El mandamiento que ha cimbrado las almas de millones y que da a luz decisiones firmes para servir a Dios de corazón.

Hay mucho debates infantiles entre los creyentes inmaduros acerca de “a quien y como se debe de adorar” pero Jesús ha venido a demostrarnos lo que es en verdad adorar a Dios. “Servir” y “adorar” va más allá de cualquier ritual que le podamos ofrecer a Dios.

En el contexto de lo que es verdaderamente prioritario ante Dios, lo más importante no es las cosas materiales y corruptibles que le podemos “dar” a Él, ni todos los rituales repetitivos que le podamos traer.

Jesús sirvió a Dios Padre con su propia vida. Jesús se ofreció y se entregó a si mismo por nosotros. Este es el verdadero significado de “en espiritu y en verdad”. Adorar en espíritu es entregar todo tu ser a Dios , adorar en verdad es tomar en serio el compromiso de darte a ti mismo. La manifestación clara y evidente, e irrefutable, es el amor al prójimo.

El ritual judío requería una ofrenda por el pecado, pero Jesús ofreció su propia vida para que de una vez por todas fuera cargado en Él, el pecado de todos nosotros. Ante esta formidable ofrenda, volver de nuevo ante Dios con “corderos”, o rituales para buscar nuestro perdón, sería realmente perder el tiempo.

Mientras cargamos nuestro tiempo con ritual tras ritual perdemos de vista lo más importante:

Adora a Dios

Al Señor tu Dios adorarás

Tenemos que servir a Dios con nuestra propia vida y entregarnos al servicio de Dios a través del servicio y el amor verdadero a nuestro prójimo.

No estamos diciendo que los rituales sean malos. De hecho la biblia establece algunos “rituales” que debemos de seguir.

Los rituales nos edifican, nos enseñan, nos unen, nos recuerdan donde estábamos, como nos encontró Dios, que tanto nos ha perdonado, y hacia dónde nos lleva Él en su santa voluntad.

Pero decir que servimos a Dios tan solo porque participamos en reuniones, servicios, ceremonias, rituales, pero en nuestro corazón no hay amor para nuestro prójimo, y no demostramos ninguna evidencia externa de amor, amistad o de servicio a los que nos rodean, incluyendo a los que no nos caen bien, entonces, haz la cuenta:  Rituales – amor = rituales vacíos.

Pero cuando hay un verdadero amor y una entrega con evidencias de servicio, entonces es ahí donde Dios derrama una gran bendición sobre ti, sobre mi, y sobre todas las personas que podamos bendecir con nuestro amor y servicio.

Escrito por HAC

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